1.12.08

In, Des, Estabilidad

Cuando beso tiendo a caerme. Cuando te beso me cuesta mantener el equilibrio. No sé aspirar a otra cosa. La estabilidad y la inestabilidad son cosas distintas pero, en el fondo, tal vez, no se diferencien tanto. O tal vez hemos escrito la primera página de nuestro Pequeño diccionario de palabras incomprendidas. Normal cuando se ha vivido. La inestabilidad es, para mí, inevitable. Y necesaria. No es una excusa. Ni lo va a ser. Si a veces me he sentido atrapado y como herido de muerte o casi muerte, permíteme que no quiera sentirme o sentarme con excesiva comodidad, que me dé miedo la imagen de mi cuerpo tumbado bocarriba junto al tuyo, demasiado semejante a un cadáver.

Porque, pero: al fin y al cabo ni yo mismo me lo acabo de creer. Y bajo una manta morada, junto al calor de tu cuerpo, lo único que deseo es una ósmosis chiquita.
Y lo único que deseo es
disolverme

suavemente.