Hoy me ha dicho un chaval que me vio el otro día con la bici, con prisas. Que siempre que me ve por la calle, voy con prisas. Con lo que a mí me gusta(ba) caminar por cualquier calle, despacito. Ahora tengo tantas cosas que hacer, pierdo la costumbre de hacer y cambia lo que soy (¿o viceversa?). Seguramente hay muchas cosas en las que ya seré irreconocible. Tal vez debería releer algún día las cartas que escribía a los quince años por si pudiera encontrar algo de mí allí o aquí. Lo apunto en mi agenda. Por ahora no tengo tiempo.
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