26.1.09

Síndrome de abstinencia

Dicen que no tenemos un reloj dentro de nosotros. Que percibimos el paso del tiempo como las ondas que se producen en la superficie de un estanque cuando arrojamos una piedra: cada suceso percibido como diferente es una piedra.

Pero también dicen que no sólo es que a medida que crecemos existan menos sucesos novedosos, sino que a medida que crecemos el número de percepciones que nos llegan por minuto va decreciendo. Por eso el tiempo de la infancia parece tan largo cuando lo recordamos, por eso ahora nos damos cuenta de que, de repente, el tiempo se nos ha escapado o se nos está escapando.

Algunos no nos hemos adaptado a este cambio en nuestro organismo. Nuestro cerebro necesita ser un estanque apedreado. Andamos buscando cambiar, renacer, experimentar, sin saber que lo que ha dejado de ser como era no está ahí fuera, sino incorporado en nuestros genes. Y que estamos condenados a acarrear para siempre este síndrome de abstinencia.

1 comentarios:

odd eve dijo...

qué suerte...
a mí me pasan las cosas unas detrás de otra y se atropellan, se amontonan, no me da tiempo a asimilarlas
cuando quiero verlas pasar ya se han ido
que para lo malo no está nada mal, por otra parte :)