18.3.09
Reflujo
Me fui de casa. Me olvidé de casa. Pero mi casa vuelve periódicamente a mí. Y es bueno, aunque sea sólo porque me recuerda por qué soy cómo soy. Me recuerda que si no sé es porque, en primer lugar, no lo aprendí en mi casa, donde debería haberlo aprendido, donde pasé demasiado tiempo durante mi infancia. Luego no he podido o no he sabido aprenderlo fuera de ella. Hoy un compañero ha recogido una cámara de fotos para ir a visitar la que puede que sea su futura casa. Y yo recordaba mi viejo piso alquilado con huellas de pasos en las paredes. Recordaba aquella casa tan blanca como un hospital. Y recordaba que paredes blancas buscan nuevos habitantes que hablen sin avivar el silencio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
Es bueno volver. Claro que para eso hace falta irse antes. A ver si me aplico el cuento xd
Ya queda menos para que vuelvas, we!
sólo diré... weeeeeeeeeeeeee!!!!! :)
hablamos.
Como manida metáfora: dicen que para verse realmente hay que ponerse ante un espejo y quitarse toda la ropa. Quedarse completamente desnudo, sin adornos ni artificios de textil para así poder ver cada rincón de nuestro cuerpo.
Creo que, para vernos por dentro, ocurre igual. A veces tenemos que despojarnos de todo artificio que nos rodea, de todos los parámetros en los que antes creíamos configurar nuestra identidad. Tu casa de siempre, tu barrio de siempre y tus amigos de siempre, que te definían al devolverte el reflejo de tu imagen.
Pero cuando estás fuera, entre lo nuevo, lo desconocido, sin parámetros ni referencias, tienes que pararte de verdad a ver quién eres. NO tienes espejo donde mirarte, sólo puedes hacerlo directamente sobre ti. Entonces, cada mínimo detalle que aclares, es un logro infinito.
....Suerte, es un camino interminable pero merece la pena (y, si lo logras algún día, dime cómo lo has hecho XD)
Besos fortísimos
Publicar un comentario en la entrada