2.4.09

Lo urgente y lo importante

Ésta es la casa de lo urgente. De los compromisos inaplazables. El sábado de la próxima semana. Mañana. Dentro de dos horas. De una y media de la tarde a ocho de la madrugada. Urgente. Ahora. Ya. Y   al final lo que realmente importa es lo que se queda indefinitamente postergado. No hay espacio en el tiempo de esta casa para aquel hombre que hacía crecer una planta con sus dedos de huesos blandos como la leche, despacios, certeros. Una planta y no las plantas, una planta y no cualquier planta. Falta ese aire, falta la alfarería, falta el barro en las manos de las mujeres que inventaron los primeros mitos. Falta. Y lo demás, como atrapado en las ruedas dentadas de un enorme mecanismo de relojería, haciéndose jirones.
Actualización/desahogo de las 00:35 del 3 de abril. Este post es una profecía que, sin saber que lo era, se ha cumplido igualmente. Hoy, por culpa del puto tiempo enrejado de esta casa, me quedo así, sin brazos de barro, con la lengua hecha jirones a mordiscos. De mordérmela a mi mismo, claro. Es todo tan absurdo. Non ce la faccio.