"Algunas cosas del pasado desaparecieron pero otras abren una brecha al futuro y son las que quiero rescatar"
Mario Benedetti (14 de septiembre de 1920 - 17 de mayo de 2009)
Mario Benedetti murió ayer, 17 de mayo, poco después de las 6 de la tarde. No sé dónde estará ahora, si está en alguna parte. Como dijo una vez, cómo voy a creer [...] que la muerte es el silencio / aunque lo sea. Dudo que creyera en la inmortalidad de su alma, él que se declaraba ateo, tanto de Dios como del diablo. Qué importa. Nos quedó su cuerpo, velado en el Palacio legislativo de Montevideo, como prueba de la realidad de la muerte. Nos quedan sus escritos, que ahora se copian y se extienden en internet como la pólvora. Y es como un rayito amarillo descubrir que tantas personas citan frases o poemas de Mario Benedetti.
Cambia tanto leer sus poemas ahora que no está. Antes cada mención a la muerte era como un reto que Mario lanzaba a esa nada, como Pedro al Capitán. Pero ya no es cierto -ya no es biológicamente cierto- cuando canta Aleluya El tiempo pasa y yo sigo viviendo, con los dolores y las ausencias de siempre pero sigo viviendo. No es lo mismo leer de su pluma Todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final pero así y todo hay que vivir como si fuéramos inmortales después de que haya quedado demostrado que también para él funcionaba la estadística.
Y es que ahora que, joder, Mario Benedetti está muerto de verdad, irremediablemente muerto, es cuando pienso en nuestra inimaginable fragilidad; en que, si él ha muerto, a nosotros no nos salva ni dios, aunque existiera.
Pero También nosotros creamos nuestro adrede. Aposta lo gastamos. Y adrede ya sabemos cómo sobrevivir.
Y Mario lo sabía y nos lo ha dejado escrito.
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