11.1.11

11 de enero

Dicen que Fray Luis de León, tras pasar cinco años en la cárcel porque se le acusó de traducir el Cantar de los Cantares al castellano, volvió a su cátedra en la Universidad de Salamanca y comenzó su lección con un "Decíamos ayer..."

Pues bien, decíamos ayer (ayer 10 de enero, sólo que hace un año) que la vida es una cosa provisional. Que las cosas van y vienen e intentamos agarrar alguna y amarrárnosla en la cintura. Pero las cuerdas se tensan, las cosas cobran peso y quieren encajarse en la tierra. Y es normal: las semillas no pueden serlo para siempre, las semillas tienen que matarse para vivir como otra cosa.

La potencia es infinita y el acto es limitado. Por eso cuesta tanto elegir. Por eso y porque no hemos aprendido a vivir como quien baila. Tememos que con ese paso hacia el acto no haya nunca más potencia. Pero hay que ir matando potencias y convertirlas en acto para encontrar nuevas potencias que convertiremos en acto. Y vivir es aproximadamente eso, matar semillas antes de que se pudran, dar pasos antes de que los den por nosotros. La teoría está clarísima, y mientras más clara está, más claro queda que no sirve para nada. Ni como refugio seguro ni siquiera como mapa para la siembra, para el baile, para cruzar la frontera.